Hacia los años treinta, Joseph Schumpeter creó los principios de la “destrucción creativa”, que consiste simplemente en reestructurar constantemente la empresa con el fin de, por una parte, lograr un mejor rendimiento de la misma en el mercado; y, por la otra, poder hacer frente a la competencia y mantener el liderazgo en la industria.
Pero los principios de Schumpeter no fueron bien acogidos en la época de la Depresión, y fueron desplazados por la economía keynesiana. Sin embargo, las condiciones del mercado han cambiado desde entonces, y la destrucción creativa ha resurgido no como una opción más, sino como el único método para sobrevivir en el mundo comercial de hoy en día.
En este texto, Richard Foster y Sarah Kaplan, ex ejecutivos de McKinsey & Company, presentan los principios generales de la destrucción creativa, así como los diversos aspectos relacionados con la misma.
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